La basílica de la Trinidad se levanta junto a un antiguo puente hoy restaurado pero de posible origen romano.

Precisamente en una viña anexa a la ermita fueron encontradas en 1583 dos láminas de bronce con inscripciones latinas fechadas en los siglos I y II d.C.

Denominado a mediados del siglo XIII “puente de Atarrabia”, permitía salvar el río Ulzama a la antigua calzada romana y posteriormente al camino de Santiago que proveniente de Roncesvalles conduce a la capital navarra.

Este puente fue cortado en su tramo central durante la última Guerra Carlista (1873-1876) y no fue restaurado hasta 1963.

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